
se llega al fin del malpalabrerío como destino,
a la aparición del malpalabrerío como cultura
y a la total insipidez de la práctica de esa cultura.
Lejos estoy de meterme en el brete de reescribir lo que con elocuencia genial ha conseguido el malogrado Fontanarrosa, padre de los bares, inmortal. Sólo me intriga sobremanera la presencia recurrente de las llamadas groserías verbales en nuestro entorno auditivo y el comportamiento que ellas despiertan en nosotros.
Me dirán estructurado por utilizar a
"Mala palabra", entonces, nos conduce directamente al concepto del mal. Sin importar todo lo que podamos decir al respecto de lo malo, su significado no deja de dirimirse en los penales del gusto personal y las redundancias tautológicas: malo es todo aquello que no nos hace bien. Y es aquí, donde las fronteras de las preferencias individuales son sinuosas, fractales y bastante poco definibles. Más aún en el caso que tratamos…
En todo este batifondo, obviamente no estamos solos, nos organizamos y esa cosa llamada sinergia, habilidosa en hacer de dos más dos, cinco, nos regala la moral. Viéndola, dándole vueltas como al hueso de Kubrick, las más de las veces no entendemos como pudo haber surgido algo tan disímil a lo que en el ámbito personal se profesa con alegría y hasta con dedicación.
Como siempre lo ético y lo moral en una danza de estrellas gemelas: en el ámbito personal se las suele aceptar y en lo grupal se las coarta o reprime.
¿Dónde reside la maldad de las malas palabras?
En un primer atisbo, sería fácil culpar al uso ofensivo o agraviante de las malas palabras. A pesar de ello, tengo la certeza –basada en comprobación empírica de primera mano- de que la utilización de las palabras benignas amparadas por
De analizarlas a todas –unas cinco o seis genéricas, descontando los géneros y las múltiples combinaciones posibles- podemos inferir que se trata de denominaciones alternativas a:
- Las acepciones consideradas válidas de nuestros órganos sexuales y/o excretores;
- El aumento de tamaño de los órganos sexuales y/o excretores, y su correspondiente impacto sobre la personalidad del individuo;
- Los sustratos expulsados por los órganos sexuales y/o excretores;
- La aplicación desmedida o equivocada de los órganos sexuales y/o excretores de nuestro cuerpo.
Reveladoramente, parecería que la maldad aludida reside en el pudor que tenemos sobre nuestras partes íntimas y su accionar. No hay más malignidad en ellas que el poder de ruborizarnos. Contrariamente, las palabras pederasta, pedófilo, genocida, violador, gerente y otras muchas no son consideradas malas palabras, aunque tal vez sí lo sean quienes detenten el mote.
Gracias a las mentes brillantes que las crearon todas son gramaticalmente dúctiles: capaces de ser sustantivos, adjetivos, adverbios y muy conjugables. Y hasta utilizables en cualquier terreno lírico:
(Parental Advisory: Explicit lyric)
7 comentarios:
Me dejaste pensando.
Las palabras son malas?, no, es el sentido que le damos, y el contexto en el cual las usamos
La misma palabra en distintos paises tiene distinto valor.
Parece ser, que puden usarse como malas, las que tienen que ver con el sexo y lo escatológico. Supongo que por que son temas tabú.Aunque el sexo ya no lo es tanto.
mi próximo insulto será gerente !! jajaja
Así es, Des.
Tema que no trate para no hacerlo más largo, es que en algunos casos las malas palabras han desplazado términos puntuales y en el habla común designan esos nuevos significados, cuando a algún amigo le digo "homosexual" los decires del argot, ni remotamente estoy aludiendo su condición sexual. En esta situación, si ya no eran malas, menos aún!
Gracias por pasar!
T
Aldas, siempre hay uno que esta por encima de nosotros, pero a la vez esta más cerca de la cloaca...
Saludos,
SIV
Zambayonny es un fenomeno!
Un fuera de serie!
Gracias por pasar Sam. Genial lo de QLP, leo con extrema atención.
Saludos.
T.
Siempre se trata de hermenéutica,le damos el sentido que queramos a las palabras, para mí, muchas palabras, cómo pollera, no significan nada. Pero quizá un argentino o mejor dicho un español, no piensen lo mismo..
Pero la canción es genial. jaaj..
Saludos.
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