Era tardecita en la parada.
Unas pocas nubes, pero consistentes, descomponían al naranja los últimos rayos de la tarde.
Era época de intermedios o equinoccios, y el calor se sentía, pero también un aire fresco que corría rápido por las mangas de su camisa. Era esa sensación de tibieza huidiza del otoño, no de la tibieza tímida de la primavera.
Luego de una espera razonable, siete colectivos, siete, pasaron colmados, descompuestos y semirápidos.
Y no había angustia en el rostro de Matildo: su sonrisa le unía las orejas.
Matildo no esperaba, disfrutaba de la tarde.
Unas pocas nubes, pero consistentes, descomponían al naranja los últimos rayos de la tarde.
Era época de intermedios o equinoccios, y el calor se sentía, pero también un aire fresco que corría rápido por las mangas de su camisa. Era esa sensación de tibieza huidiza del otoño, no de la tibieza tímida de la primavera.
Luego de una espera razonable, siete colectivos, siete, pasaron colmados, descompuestos y semirápidos.
Y no había angustia en el rostro de Matildo: su sonrisa le unía las orejas.
Matildo no esperaba, disfrutaba de la tarde.
14 comentarios:
Me gusto. La capacidad de disfrutar esta dentro de uno y no en las cosas o lugares
vamo´ vamo´ matildo !
estos días en que estoy visitando buenos aires, he vuelto a disfrutar hermosos viajes en el 44, barrancas de belgrano/caballito...
quizás nos tomamos el mismo bondi con matildo
Ey!!! Que por estos días tambien estoy esperando el 44, vaya coincidencia. Recuerdo haber ido a una marcha violenta y haberme salvado de los carros hidrantes porque seguí a una chica que tenía los ojos mas lindos del mundo y alrededor era todo caos, sin embargo eso me salvo de la golpiza que ligaron mis colegas... en resúmen. Matildo, te entiendo. Sonríe, Un abrazo
¡Que bueno!
Juro que lo he intentado, decirme, mientras espero, ahora también estoy disfrutando de esta calle, de este tiempo... pero maldito colectivo...
Aunque una tardecita de otoño, como las que estamos teniendo estos días, ayudan mucho a esperar con sonrisas.
Des, también esta el juego de no desear, ni perder el tiempo en hacerlo, ya que aquí y ahora (todo el tiempo, un eterno ahora) hay algo en lo que enfocarse y relacionarse.
Aldous, si espera reconocimiento por parte de Matildo, pueda que él, en ése momento, este pendiente de cualquier cosa a millones de kilómetros de allí.
Yo que soy marplatense de nacimiento y he vivido años importantes de mi desarrollo allí, lo exhortó a volver lo más rápido posible a sus pagos, o que al menos, si dilata su estancia, el beneficio del negocio sea justificado.
Pablo, veo, que al igual que Matildo, sabe enfocarse correctamente en lo que es adecuado.
Gran abrazo.
Marce, pues parece que Matildo ha dominado fuerzas poderosas...
Sigámonos regalándonos el disfrute de estas tardes, climáticamente contrariadas.
WoW!
De alto impacto!
Chapeaux!
"casualidades", pero como porteño de nacimiento le digo que hace dos años vivo en mardel con la idea de convertirme en marplatense por adopción...
vuelvo a baires de vez en cuando por amigos entrañables y claro por el vil metal...
un abrazo !
Gracias Magah!
Saludos!
Puedo entender a Matildo y su pasatiempo de ver pasar agolpamientos en los que no participará pero… ¿esa sonrisa es de cruel o de fumón?
A cuántos colectivos no he logrado subirme… ¡por suerte!
D,
Aldo, se me sale lo zen: Ud. fue porteño y yo fuí porteño de otro puerto, no hay ninguna casualidad en eso, y yo se que lo sabe por que lo puso entre comillas...
Cuando ya se sienta adoptado me manda llamr y le hago de caddie.
abrazo
Matildo, puede ser fumón, aquí queda muy claro:
http://diggingintotheblogcircle.blogspot.com/2009/05/parrafraseando.html
Pero me late que a la salida del trabajo lo único que se fumó fueron las combustiones de los siete bondis que pasaron.
Abrazo Big Os.
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